Interiorismo

Naharro: un lugar escondido para entender los muebles de diseño en Madrid

Naharro no es solo una tienda de muebles de diseño.
Es uno de esos sitios donde entras y entiendes, de golpe, lo que significa el diseño de verdad.

Son distribuidores de grandes marcas internacionales (Vitra, Cassina, Knoll, B&B Italia, etc.).

Trabajan con piezas diseñadas por grandes nombres del siglo XX y contemporáneos.

No tienen copias: todo es original.

La ubicación

Desde fuera no pasa nada. No hay escaparate,
no hay reclamo, no hay ruido.

Solo una entrada negra, con un nombre y un pasillo.

Y ahí empieza todo.

Antes de ver un solo mueble, tienes que atravesar un espacio que parece pensado para otra cosa:

Un corredor largo, luz baja, piedra y silencio.

No es casual.

Es una manera de decirte:
esto no va de consumo rápido.

Y de repente, dentro de una especie de corrala contemporánea… aparece Naharro.

El concepto: es más que showroom, es galería

Naharro más que una tienda de muebles, funciona como una galería donde cada pieza está colocada como si fuera una obra de arte.

De hecho han hecho exposiciones de diseñadores como Kjaerholm.

En Naharro no entras a curiosear. Entras cuando sabes lo que buscas y vas a comprar.

Cuando la arquitectura ya te ha cambiado el chip

Sales del pasillo y aparece ese patio.

Y ahí ya entiendes todo.

La madera vertical, la luz filtrada, el contraste con las fachadas de alrededor…
No estás en una tienda.

Estás en un sitio donde la arquitectura ya está haciendo el trabajo que luego harán los muebles.

Qué venden

Diseño moderno (del siglo XX y de hoy), líneas limpias, materiales nobles e iconos del diseño.

Y eso cambia completamente la energía del lugar.

Aquí no hay tendencia, sólo criterio.

El escaparate escondido

De los dos locales que tienen, uno enfrente del otro, uno de ellos tiene un escaparate. Pero no da a la calle.

Porque está claro que no quieren que entre cualquiera, sino solo quien va a buscar algo en especial.

En este escaparate puedes ver: una mesa Obi-Ceccotti Collezioni, tres sillas Cassina y una lámpara Taraxacum 88 de Achille Castiglioni para Flos.

Naharro no es para todo el mundo.
Y precisamente por eso, merece la pena.

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